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10 Tips para una exitosa entrevista de trabajo

Conoce tu propio currículum vitae

Si desde un  inicio tu currículum vitae (CV) sobresalió, eso no quiere decir  que no te vayan a preguntar sobre el y los logros que has alcanzado. Es por eso que debes ir listo y preparado para contestar cualquier tipo de preguntas.

Debes tener una respuesta a: ¿Dónde, cómo y por qué conseguiste tus habilidades y/o conocimientos que no forman parte de la vida académica? ¿Por qué dejaste o te despidieron de los trabajos anteriores? ¿Qué crees que puedes aportar a la empresa en caso de tu contratación?

Busca información de la empresa a la que quieres ingresar

Antes de la recopilación de información, haz una lectura meticulosa del anuncio laboral, por lo común, te detallarán los intereses del contratante. Es importante que brindes algún conocimiento que tengas sobre las características del negocio, su dimensión, productos o servicios, como una noticia reciente. Estos detalles siempre impactarán al entrevistador y te brindarán confianza. Revisa artículos sobre la empresa en la web, diarios y revistas.

No hagas preguntas sobre los beneficios o la bonificación, durante la primera entrevista. Para tocar el tema “empresa” te ayudará, por ejemplo: “Sé que la empresa busca crecer y posicionarse en el mercado, y me interesa ser parte del equipo que se encargue de lograr ese objetivo”.

Elabora una lista con las dudas que tengas

Desarrolla una lista con todas las dudas que tengas sobre el empleo y la empresa. Si durante la entrevista se da el momento adecuado para hacerlas, puedes sacar el papel y leerlas tranquilamente. Eso demostrará tu preparación y tu interés.

Es importante que no preguntes a la primera por el sueldo, el horario, las vacaciones o el tipo de contrato. Es mejor que esos temas los saque el entrevistador y si te plantean el rango económico cómo las condiciones en las que quieres trabajar, debes tenerlo ya en mente.

Recuerda que te dirán que hables de ti

La pregunta tiene un fin  claro y pensado por el reclutador: Conocer qué tienes para brindar como colaborador a la empresa. No le importa tu vida personal,  dónde naciste, cuántos años tienes. Es normal estar nervioso ante una entrevista laboral, pero piensa: No te van a preguntar nada que no sepas. Concéntrate en hablar de tu vida laboral profesional. Cómo trabajas en el día a día, en qué áreas tienes conocimiento o experiencia y por qué puedes ser una pieza valiosa para la organización. Otras preguntas son: ¿Cuáles son tus habilidades y defectos?, ¿Prefieres trabajar con gente o prefieres trabajar solo?, o si le preguntara a tus amigos o familia, sobre ti, ¿Cómo crees que te definirían?

¿Cómo responder preguntas comprometidas?

No te preocupes si tienes una escasa experiencia laboral, habla de tu incentivo e interés por la empresa, visibiliza tu ilusión y alta capacidad para poner en práctica tus conocimientos y aprender todo los días. Las preguntas sobre el salario suelen ser penosos, es mejor no arriesgarse dando una cifra sin haberlo indagado. Trata de adecuarte a lo ofrecido y al nivel del cargo.

Si has sido despedido no te angusties, recuerda que las circunstancias pueden ser diversas. Al momento del cuestionamiento, trata de exponer claramente los motivos y sin entrar en detalles, ni establecer juicios de valor o críticas de cualquier tipo que no sean conveniente.

Para preguntas más personales, como religión, política, sexualidad, fracasos personales, debes responder con educación, cortesía, pero sobre todo sin comprometerte.

Cuida el lenguaje corporal

Tu lenguaje corporal puede expresar y decir más sobre tu personalidad. Siempre adopta una postura derecha. Nada peor que andar encorvado, ya que refleja flojera, duda, y falta de profesionalismo. Evita todo tipo de movimientos nerviosos con tus manos o pies. Muestra una sonrisa. Los empleadores siempre favorecen a un candidato alegre y entusiasta que a una persona figuradamente hostil o estresada. Sin embargo, trata de no propasarte. Las sonrisas falsas y el humor forzado tampoco son aconsejables.

Las manos deben estar al alcance de la vista del entrevistador. Usa los brazos para favorecer y reforzar lo que cuentas, pero cuida los gestos excesivos. Ten cuidado también con el movimiento de pies y piernas, a veces es inconsciente y te puede jugar una mala pasada.

Evita hablar mal de tu trabajo anterior

Los expertos aseguran que es un grave error llegar a quejarse de lo mal que te tratan o te trataron en tu trabajo anterior y que por eso quieres cambiar de empleo.

Enfócate en las nuevas metas que buscas lograr y en los retos que esperas en una nueva empresa. Si te refieres de manera negativa de la empresa, jefe o compañeros de tu anterior empleo darás un mal impacto, aunque tengas la razón.

Habla sobre superación y crecimiento, no sobre disgusto. No es malo mencionar que te sientes estancado o que no crees tener más oportunidades en tu actual empresa, pero siempre enfatizar ese deseo de progresar en tu vida laboral.

Vende tus habilidades

Tu experiencia, conocimientos o simplemente tu interés te hacen la persona acertada para ese puesto; siempre recuérdalo. Tienes que transferir esa idea. Deja la inseguridad a un lado y véndete sin cuidado. Este es el momento de hablar bien de ti mismo, recalca tus competencias, cualidades y experiencia.

Por ejemplo: “La experiencia que he adquirido en tal área me permite contar con las habilidades necesarias para alcanzar y superar las expectativas del puesto”.

Así es como debes terminar la entrevista

El puesto de trabajo es importante para ti, pero también lo es quien te entrevista. Si puedes y hay tiempo realiza algunas de las preguntas que preparaste anticipadamente con respecto a tu interés por el empleo. La última pregunta podría ser aquella sobre la fecha  en la que tomarán una decisión. Sé agradecido, vuelve a expresar tu interés por trabajar con la empresa, y retírate del lugar.

En un momento adecuado, pídele a uno de los reclutadores que te de una tarjeta de presentación. Consulta si puedes llamar en un par de días.

Recomendaciones finales

Toma contacto visual y contesta las preguntas de manera meticulosa y honesta. No tienes que ser refinado, ni culto, basta con ser correcto. Piensa en la inmensa riqueza del castellano, en palabras rebuscadas, no tiene por qué ser conocidas por tu interlocutor. Hay palabras más formales y más comunes que seguro entiende a la perfección.

Usa una vestimenta formal. Preséntate, no esperes a que el entrevistador del primer paso. Saluda de manos, con confianza y profesionalismo. Demuestra que tienes energía y entusiasmo para hacerse cargo del puesto. Escucha cuidadosamente al entrevistador.


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